Por: Alfredo Colque Machicado.

Hoy, Fundación Jubileo nos puso frente al espejo y el reflejo fue incómodo, sobrio y delicado. Porque Bolivia está pasando de ser un país exportador de gas natural a un país importador y lo peor es que vamos a importar justo cuando no tenemos ni un dólar en el bolsillo.

Esa es la síntesis que duele, porque como sociedad, pero sobre todo como tarijeños, tenemos que reconocer que desaprovechamos la época de las «vacas gordas» pero no por nuestra culpa, sino por la de políticos incapaces, oportunistas y sobre todo corruptos. Y esa es una verdad que ya no podemos ignorar, más aun cuando Jubileo fue claro con números, no con discursos.

En 2009 teníamos 19,9 TCF de gas, en 2023 nos quedamos con 5,3 TCF, la producción cayó 55% desde 2015 y pasamos de exportar $us 6.000 millones al año a proyectar un déficit de $us 700 millones para 2026. La causa la conocemos todos, porque en todos estos años de bonanza no exploramos, no certificamos reservas, al contrario subvencionamos el 79% del precio interno. Vendíamos a Brasil en $us 6 el MMBTU y lo consumíamos aquí en $us 1,3.

Pero no solo es eso, porque a pesar de haber eliminado la subvención de combustibles aún seguimos perdiendo como país, porque en otros países de la región se paga por el diésel $us 1,33 el litro de mediana, nosotros en Bolivia pagamos $us 0,89. Por la gasolina sucede lo mismo ya que la mediana en otros países es $us 1,36 y nosotros pagamos $us 0,63. Esa diferencia ya no solo es subvención, ya que sigue beneficiando y directamente a la economía ilegal como el narcotráfico, la minería del oro y el contrabando de combustibles y todo eso lo paga el Estado, con dólares que ya no solo no entran, sino que no tenemos.

Invertir $us 703 millones en 2025, cuando Vaca Muerta mueve $us 20.000 millones al año, es como intentar apagar un incendio con un vaso de agua. A propósito de los incendios en Tarija. Esa es «la michi inversión» que tenemos y ojo los resultados recién se verán en 2027, aunque los dólares los necesitamos hoy, pero mientras no cambiemos la Ley de Hidrocarburos para dar seguridad jurídica y atraer inversión real, no nos queda otra que conformarnos.

Mi preocupación es simple si no producimos y no tenemos plata para importar, ¿quién paga la factura? La pagaremos todos con menos obras, menos salud, menos educación, pero la pagaremos doble en los departamentos productores. Hoy Tarija recibe $us 125 millones por IDH y regalías, pero en 2015 recibía $us 643 millones, una caída del 80% y el 70% del presupuesto del GADT depende todavía de del gas, esa es nuestra triste realidad, llegamos al final de un ciclo sin ahorro, sin fondo de diversificación y sin un plan B.

Sin embargo, a pesar de este sombrío panorama, no podemos ser espectadores de la nueva Ley de Hidrocarburos que se va a escribir en La Paz. Tarija, como principal e histórico Departamento productor de hidrocarburos, tiene que pasar de la queja a la propuesta, debemos dejar de ser simples espectadores. Por eso debemos exigir 2 cosas urgentes:

Uno, participación real en la construcción de la nueva Ley, coincido con Jubileo, una ley sola no cambia nada, pero si está mal hecha nos condenará otros 20 años MAS y eso no lo podemos ni debemos permitir. No debemos repetir el error de 2005, cuando se definieron reglas sin pensar en la sostenibilidad de las regiones productoras. Tarija debe exigir estar en la mesa con YPFB, MHE, ANH, universidades y empresas, para defender regalías e IDH, cláusulas de estabilidad, contenido local y fondos de transición energética. Si no participamos los productores, otros decidirán por nosotros.

Dos, pago de regalías al tipo de cambio real, mientras la nueva ley llega, que tardará 5 años mínimamente en dar frutos, el Estado sigue importando combustible con un dólar de Bs 6,96 y lo vende al mismo precio. Pero a las gobernaciones nos siguen pagando regalías con un dólar oficial que no existe. Con la flexibilización cambiaria es inmoral y anti-técnico que nos paguen las regalías departamentales de acuerdo al tipo de cambio real de mercado. El Gobierno Nacional debe entender que no podemos financiar la subvención nacional con la quiebra de Tarija.

El mensaje de Jubileo es contundente: Bolivia debe demostrar que puede cumplir acuerdos y respetar leyes en el largo plazo, si no lo hace ningún privado pondrá los miles de millones que necesitamos. Y si hoy no ponemos reglas claras, en 5 años estaremos peor y Tarija no puede darse el lujo de esperar, fuimos los que más aportamos en la bonanza y debemos ser los primeros en exigir reglas claras para la crisis. Porque pasar de exportadores a importadores sin un dólar en el bolsillo, no es una crisis, es una sentencia.