Redacción Central/El Andaluz

Bolivia enfrenta un doble golpe a su seguridad energética. Por un lado, el Gobierno reveló la desarticulación de una gigantesca red criminal transnacional dedicada al robo y adulteración de combustibles importados. Por otro, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) confirmó la caída sostenida de las reservas de gas natural, advirtiendo que el país podría convertirse en importador de este recurso a partir de 2031.

El sabotaje del combustible: agua sucia y aceite usado

El presidente Rodrigo Paz, flanqueado por los ministros de Gobierno, Hidrocarburos y Relaciones Exteriores, calificó como “traición a la patria” el accionar de una mafia internacional que, en los últimos cinco meses, adulteró los carburantes de al menos 5.000 cisternas destinadas al mercado boliviano.

Según las pruebas (videos y fotografías) presentadas por el ministro de Gobierno, Marco Oviedo, la red operaba principalmente en los puertos chilenos de Arica, Iquique y Mejillones. El modus operandi consistía en desviar las cisternas hacia garajes clandestinos, donde extraían entre 500 y 1.000 litros de diésel o gasolina por las válvulas inferiores para no romper los precintos de seguridad.

“Para compensar el combustible que sacaban, lo mezclaban con agua sucia y aceite usado, y lo volvían a introducir a la cisterna que emprendía retorno a Bolivia”, explicó Oviedo. Esta mezcla letal afectó a unos 150 millones de litros comercializados en el país entre octubre de 2025 y marzo de 2026, causando daños masivos al parque automotor y un perjuicio económico estimado en $us 150 millones.

Operativo binacional y la sombra de gestiones pasadas

El presidente Paz sostuvo una reunión virtual con su homólogo de Chile, José Antonio Kast, quien comprometió la total cooperación de su gobierno para combatir este crimen organizado transnacional.

Sin embargo, el Gobierno boliviano apunta a que esta mafia operaba bajo el amparo de exautoridades. El ministro Oviedo advirtió que la investigación busca “desenmarañar” la información vinculada a la anterior gestión de YPFB, apuntando directamente a Marcelo Arce Mosqueira en relación con contratos perjudiciales para el Estado. Las pesquisas, adelantó el Ejecutivo, se extenderán a Paraguay y Argentina.

“Vamos a recuperar YPFB de familias que han manejado y traicionado al pueblo. Los traidores a la patria pagarán caro”, sentenció el presidente Paz.

El fin del auge: reservas de gas caen a 3,7 TCF

Mientras el Gobierno intenta controlar el desastre de los combustibles líquidos, el panorama del gas natural muestra un declive irreversible. Durante la Rendición Pública de Cuentas Final 2025, YPFB lanzó una advertencia lapidaria sobre el futuro energético del país.

Raúl Álvarez, vicepresidente de Administración, Contratos y Fiscalización de YPFB, informó que, tras descontar el consumo interno y de exportación desde la última certificación de 2023 (que fijaba 4,5 TCF), las reservas probables de gas de Bolivia han caído a 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF).

La advertencia de Álvarez marca un punto de inflexión histórico para la economía boliviana: si no se revierte esta tendencia a la baja con nuevos descubrimientos, en el año 2031 Bolivia se verá obligada a importar gas natural para satisfacer su demanda interna, cerrando definitivamente su ciclo como potencia exportadora de la región.