En diferentes partes del país, se siguen observando largas filas de vehículos en estaciones de servicio en busca de diésel y gasolina, una situación que se ha vuelto común en medio de la crisis energética que afecta a Bolivia. Cochabamba no es la excepción, donde prácticamente a diario se pueden ver decenas de camiones, buses, vehículos del transporte público y particulares esperando durante horas en los alrededores de las estaciones para poder abastecerse de combustible.

Sin embargo, desde la Refinería de Valle Hermoso, se ha confirmado que los camiones cisterna cargados con diésel y gasolina están saliendo de las instalaciones para proceder con la distribución a los diferentes surtidores. Ronald Huanca, gerente de comercialización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), ha asegurado que la distribución de combustible no se ha interrumpido en ningún momento. De hecho, ha afirmado que los volúmenes han sido incrementados, siendo un 10% más altos de lo que normalmente demandaría la población de Cochabamba.

La persistencia de las largas filas en las estaciones, a pesar del aumento en la distribución, ha llevado a preguntas sobre las razones detrás de esta situación. Huanca atribuye estas filas a la especulación y a la incertidumbre generada por los bloqueos. A pesar de los esfuerzos por mantener una distribución regular y suficiente, la ansiedad y la preocupación de la población han conducido a un exceso en el abastecimiento de combustible, lo que ha contribuido a prolongar las filas.

Huanca ha instado a la población a no caer en la especulación y a abastecerse de combustible solo cuando sea necesario. También ha recordado que YPFB está trabajando continuamente para garantizar el suministro adecuado de combustible. Además, ha destacado la competencia existente en el mercado y el control ejercido por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para asegurar que el combustible se venda de manera regular y justa en las estaciones de servicio.

Aunque la distribución de combustible se ha incrementado y continúa sin interrupciones, las largas filas persisten debido a la especulación y la ansiedad de la población, a pesar de los llamados de las autoridades a abastecerse de manera responsable y a confiar en el suministro regular del combustible.