Redacción Central/El AndaluzMientras Rodrigo Paz festeja un gol, Bolivia se hunde en una profunda crisis de divisas y en el caos de la «gasolina mala», en una muestra de alarmante desconexión con la realidad. El presidente celebró eufóricamente la victoria de la Selección Boliviana ante Surinam, hablando de «esperanza» y de un «país que no se rinde». Sin embargo, su triunfalismo choca brutalmente con un país que hace filas por un combustible que arruina motores y cuyas arcas están prácticamente vacías, con solo 52 millones de dólares en reservas líquidas.Pan y Circo: El festejo presidencial en medio de la crisisEn un video difundido por la comunicación gubernamental, se ve a un exultante Rodrigo Paz, junto a sus ministros, vitoreando los goles de la Selección. «Este equipo nos recordó que ser boliviano es levantarse, insistir y no rendirse jamás», escribió el mandatario en sus redes sociales, intentando capitalizar políticamente un triunfo deportivo.Pero, mientras el Presidente veía el partido, el país real enfrentaba una situación dramática:Reservas en cero: El economista Gonzalo Colque reveló que las reservas de divisas del Banco Central cayeron en 286 millones de dólares en un solo día, dejando un saldo disponible de apenas 52 millones, una cifra que no cubre ni la mitad del próximo pago de la deuda externa.Caos por la gasolina: La crisis por el combustible de mala calidad, lejos de solucionarse, se agrava. La Asociación de Surtidores (Asosur) se ha declarado en indefensión y exige a YPFB la entrega de una «prueba testigo» para poder defenderse de los reclamos, ante la amenaza de precintado de sus estaciones.La promesa rota del «ahorro» y la desesperación por el oroEl colapso de las reservas líquidas pone en evidencia la falsedad del discurso oficial. En diciembre, Paz prometió un ahorro de «10 millones de dólares diarios» por el fin del subsidio a los combustibles. La pregunta que hoy resuena, y que el economista Colque puso sobre la mesa, es: «¿Dónde están esos ahorros?».La desesperación por la falta de dólares ha llevado al Gobierno a una contradicción flagrante. En 2023, siendo senador, Rodrigo Paz acusó al gobierno de Luis Arce de querer vender las «joyas de la abuela» (el oro de las reservas). Hoy, su administración no solo continúa con las ventas de oro heredadas, sino que ha planteado modificar la ley para poder vender aún más, en un intento desesperado por conseguir liquidez.Mientras el Presidente celebra un gol y habla de «esperanza», la economía boliviana se asoma al abismo. El festejo, lejos de ser un gesto de unidad, se convierte en el símbolo de un gobierno desconectado, que prefiere el pan y circo del fútbol antes que enfrentar la dura realidad de un país que se queda sin dólares y con los motores arruinados. Navegación de entradasPlantean implementar el 50/50 con recursos no comprometidos de cartera de créditos anunciados por el gobierno Fracaso del oficialismo: alianzas de Paz son aplastadas en 8 de 9 alcaldías y el evismo se consolida en Cochabamba