Redacción Central/El Andaluz

Bolivia cierra el mes de mayo sumida en una de las peores crisis políticas, económicas e institucionales de su historia reciente. Con más de 70 puntos de bloqueo activos que cortan de forma quirúrgica las venas de exportación y abastecimiento del país, la nación andina se encuentra en un estado de parálisis casi absoluta. Los hospitales se quedan sin oxígeno medicinal, los mercados populares muestran estantes vacíos y los sectores ciudadanos que inicialmente salieron a las calles a protestar por la inflación y el tipo de cambio han radicalizado su discurso. Hoy, la consigna que retumba en los cabildos de El Alto y las carreteras de los valles ya no es sectorial; exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Lo que comenzó como una alerta fiscal por la falta de divisas para la importación de carburantes se ha transformado, en menos de cuatro semanas, en una tormenta perfecta que amenaza la estabilidad democrática. Mientras la economía formal reporta pérdidas multimillonarias, el aparato estatal parece haber agotado sus cartuchos de contención, atrapado entre la urgencia de aplicar medidas impopulares y la incapacidad crónica de tender puentes con una oposición sindical y social profundamente atomizada pero altamente movilizada.

Este sábado se cumple 30 días de bloqueos de sectores sociales que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz, argumentando que incumplió con sus promesas electorales y no e ven cambios para superar la crisis en Bolivia.

Movilizaciones que iniciaron como reivindicaciones sociales, que fueron radicalizándose por la falta e atención. Son varios factores que iniciaron con l es contento de sectores, el pedido e abrogación de la Ley 1720, incremento del salario básico, solución al problema del combustible, entre otras demandas.

Los bloqueos y medidas que se fueron radicalizando en el transcurso de las emanas asfixian la conocía, principalmente en el occidente el país, generando es abastecimiento y pérdidas económicas al sector productivo.

Los intentos del gobierno para instalar la mesa el diálogo fracasó en estos días y la COB convoca a un ampliado nacional este sábado, para definir si asistirán o no al diálogo con el gobierno.

Ley 1720

El 8 de abril se promulgó la Ley 1720 y generó el rechazo del actor campesino en varias regiones, desencadenando el inicio de una marcha campesina e indígena que partió del apartamento de Pando.

La marcha duró 35 días y llegó hasta la ciudad de La Paz, logrando que en la Asamblea Legislativa Plurinacional se apruebe una Ley para abrogar la norma, la que posteriormente fue promulgada por el presidente.

El sector campesino de La Paz se sumaron las medidas, incluyendo otras demandas. Tras la abrogación de la Ley, sectores que marcharon desde Pando retornaron a sus regiones, pero el sector campesino de La Paz continúa movilizado.

Incremento salarial

El 1 de mayo, la Central Obrera Boliviana (COB) convocó a un cabildo en la ciudad de El Alto n onde determinaron ir a un paro indefinido, entre las demandas, el incremento al salario básico, la falta e solución a los problemas por l combustible, el tema económico, entre otros puntos.

Sectores afiliados al ente matriz e los trabajadores se movilizaron, medidas de presión que fueron creciendo y radicalizándose cada semana.

Bloqueos de Carreteras: La Asfixia Estructural del País

Para la tercera semana de mayo, la indignación pasó de las estaciones de servicio a las autopistas. Sindicatos agrarios, choferes federados y sectores afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB) implementaron una estrategia de cercos viales que ha aislado por completo a La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Las consecuencias económicas de esta parálisis son devastadoras. El sector exportador boliviano estima las pérdidas acumuladas en más de 700 millones de dólares, afectando la cadena agroindustrial, la minería y el comercio exterior en un momento en que el país requiere con urgencia el ingreso de divisas. Sin embargo, el impacto más dramático se vive en el sistema sanitario: el Servicio Departamental de Salud se vio obligado a activar comités de emergencia ante la imposibilidad de trasladar insumos médicos básicos y oxígeno hacia los centros médicos de las principales ciudades, poniendo en riesgo inminente la vida de cientos de pacientes en unidades de terapia intensiva.

En entrevista en el programa Radio TV de Radio y Televisión Andalucía, Adolfo Camacho, presidente el Comité Cívico de Oruro indicó que cada día, hay voces que piden la renuncia el presidente, que son personas de sectores que tienen vínculos con el MAS o con Evo Morales.

Señaló que en estas semanas se ha amplificado los bloqueos a los departamentos de Oruro, Cochabamba y Santa Cruz.

El dirigente cívico mencionó que se debe llamar a la reflexión al presidente Rodrigo Paz, que no se puede solamente prometer y no cumplir.

Para Camacho, no se tiene señales de solución, por una improvisación del gobierno para enfrentar Sta situación.

El presidente del Comité Cívico de La Paz, Rolando Miranda indicó que ya va ser un mes que La Paz se encuentra sitiado, con falta de alimento.

«Nuestra ciudad está completamente asfixiada, ni en los peores, ni en estados de guerra, te permiten pasar por lo menos ambulancias, comida y estos bloqueos nos están realmente acogotando la ciudad de La Paz», expresó.

Considera que las dos convocatorias al diálogo fracasaron, porque los operadores políticos no hicieron su trabajo desde un inicio y han esperado que crezca como «bola de nieve».

A los conflictos, dijo que se suma el paro del transporte y que todo esto, fue advertido por l Movimiento cívico, desde hace varios meses atrás, que el tema de la gasolina es un detonante, la marcha campesina e indígena y el gobierno no e puso la camiseta para solucionar este tema.

Miranda indicó que en abril se ha pedido conversar con la COB, con el sector campesino Tupac Katari, que se enviaron las notas, pero no recibieron una respuesta.

El Laberinto Judicial que Dinamitó el Diálogo

Cuando la presión de la calle se tornó insostenible, la Vicepresidencia del Estado, con el respaldo y la mediación de la Iglesia Católica, intentó abrir un espacio de negociación pacífica. No obstante, las mesas de diálogo nacieron heridas de muerte debido a la estrategia gubernamental de judicializar la protesta.

Casi en paralelo a las convocatorias de encuentro, el Ministerio Público emitió órdenes de aprehensión por cargos de «terrorismo» e «instigación a delinquir» contra los principales dirigentes de las movilizaciones. Esta acción provocó la ruptura inmediata de los acercamientos. Los sectores movilizados calificaron las detenciones como una «cacería política» y condicionaron cualquier retorno a la mesa de votación a la anulación de los procesos judiciales. Aunque en las últimas horas los tribunales ensayaron una retirada estratégica dejando sin efecto algunas de estas capturas para rebajar la tensión, el clima de profunda desconfianza mutua mantiene los bloqueos intactos y las posiciones radicalizadas.

Cronología:

A continuación, se detallan cronológicamente los hitos informativos clave que marcaron la transición del descontento económico a la crisis de gobernabilidad actual:

Cabildo de la COB

1 de mayo en El Alto

Sectores afiliados a la Central Obrera determinaron ir a un paro indefinido para exigir al gobierno un incremento al salario básico, una solución al problema del combustible, compromisos incumplidos por el gobierno, entre otros temas, lo que posteriormente derivó en el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Alarma fiscal por subsidios

02 de mayo de 2026

El ministro de Economía admite abiertamente la existencia de dificultades financieras en YPFB para garantizar la importación regular de carburantes y anuncia una revisión de la política de subsidios para finales de mes. El sector del transporte se declara en estado de emergencia.

Crisis de divisas e inflación

12 de mayo de 2026

La escasez de dólares en el sistema financiero formal impacta de lleno en los importadores de insumos. Se registran las primeras marchas de comerciantes minoristas por el incremento de precios en productos importados y alimentos básicos.

La marcha de las ‘cacerolas vacías’

20 de mayo de 2026

Plataformas ciudadanas y juntas vecinales protagonizan masivas protestas nocturnas bajo la consigna de las «cacerolas vacías» en La Paz y Santa Cruz. El malestar social desborda las demandas gremiales y adquiere un carácter netamente político.

Emergencia sanitaria en el eje central

24 de mayo de 2026

Ante los primeros cercos viales, los servicios de salud alertan que las reservas de oxígeno medicinal en los hospitales públicos están próximas a agotarse. Se suspenden las cirugías programadas en Cochabamba y La Paz.

Paro indefinido del transporte y pérdidas récords

26 de mayo de 2026

La confederación de choferes inicia un paro indefinido con bloqueo de mil esquinas en las ciudades. Los gremios empresariales reportan que las pérdidas por el cierre de fronteras internas y rutas de exportación ascienden a 718 millones de dólares. El Gobierno ofrece un «perdonazo tributario» que es rechazado de inmediato.

Fracaso de la mediación e inicio de huelgas

28 de mayo de 2026

La Iglesia Católica y la Vicepresidencia instalan formalmente una mesa de negociación. El intento fracasa a las pocas horas tras confirmarse que la Fiscalía mantiene órdenes de captura vigentes contra líderes sindicales. En El Alto, un grupo de dirigentes inicia una huelga de hambre extrema exigiendo la liberación de los detenidos.

Radicalización total y cerco a las capitales

29 de mayo de 2026

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reporta más de 70 puntos de bloqueo consolidados. Comunidades originarias toman el control total de los accesos a los aeropuertos internacionales. En un intento de destrabar la crisis, la justicia anula las órdenes de aprehensión de los líderes, pero las bases endurecen su posición y condicionan el levantamiento de las medidas a reformas estructurales en el Ejecutivo.

Perspectivas: Un Escenario de Incertidumbre

Con el paso de las horas, el margen de maniobra del presidente Rodrigo Paz se reduce drásticamente. La crisis boliviana ha dejado de ser un problema técnico de flujo de caja o distribución de combustibles para convertirse en un desafío directo a la continuidad del mandato presidencial. Sin un interlocutor válido en el Ejecutivo que genere confianza en las calles, y con unas fuerzas sociales que han descubierto en el desabastecimiento su arma de presión más efectiva, Bolivia ingresa al mes de junio sin una ruta clara de salida, caminando sobre el filo de un quiebre institucional de consecuencias imprevisibles para la región.