Wendy Carlos Cazon/El Andaluz

Desde la llegada de la nueva autoridad y su gabinete de gobierno, se realizaron distintos estudios para identificar las principales deficiencias económicas y establecer mecanismos que permitan enfrentar la crisis financiera que afecta a la institución departamental.

Una de las autoridades encargadas del área económica es el secretario de Finanzas del Gobierno Autónomo Departamental de Tarija, Fernando Romero, quien aseguró que asumió el cargo sin realizar campañas políticas ni tener participación dentro del partido político de la gobernadora, señalando que su designación responde a un perfil técnico.

Romero, informó que la situación financiera de la institución es “crítica y crónica”, señalando que actualmente ingresan entre 20 y 25 millones de bolivianos al mes, monto insuficiente para cubrir las obligaciones económicas acumuladas.

Explicó que la Gobernación mantiene pasivos que superan los 1.000 millones de bolivianos, entre deudas con empresas constructoras, procesos contenciosos y compromisos con la banca privada, situación que atribuyó a malas decisiones y administraciones irresponsables de anteriores gestiones.

“Se hará hasta lo imposible para cumplir con los programas sociales y priorizar salud y a los sectores vulnerables, pese a la crisis financiera y obligaciones que incluso obligaron a renegociar para evitar el congelamiento de cuentas” agregó Romero.

La autoridad anunció que el próximo miércoles 10 se presentará un diagnóstico completo sobre el estado económico de la Gobernación, acompañado de propuestas de solución a corto y largo plazo para sanear las finanzas departamentales.

Señaló que el objetivo es estabilizar la economía y sacar a Tarija de la “depresión económica” que atraviesa el departamento, mediante una optimización de recursos y una gestión técnica y no política.