Natalia López/El Andaluz

En la madrugada del jueves, Roboré, Santa Cruz, recibió una lluvia que ayudó a controlar los incendios forestales en la región, aunque no los extinguió por completo, a pesar de la lluvia, aún persisten zonas con puntos calientes, especialmente en troncos que continúan ardiendo.

Carlos Argota, encargado de gestión de riesgos, destacó que la lluvia fue beneficiosa, pero los trabajos para controlar los incendios deben continuar. las brigadas se enfocarán en liquidar los puntos calientes y asegurar las comunidades de San Lorenzo Nuevo y Viejo durante el día.

Los puntos calientes son áreas donde los troncos siguen desprendiendo calor, aunque la lluvia ha reducido la intensidad de los incendios, se necesitan más esfuerzos para apagar completamente estos focos activos.

Las áreas más afectadas, han sufrido daños significativos, incluyendo impactos en la vía férrea y viviendas. Se espera un informe más detallado de la situación a medida que continúen las precipitaciones y los trabajos de liquidación.