Redacción Central/El Andaluz

El Gobierno se prepara para subir el precio de la mala gasolina por la «guerra de Trump», una medida que se aplicaría a partir de junio y que amenaza con asestar un nuevo golpe al bolsillo de los bolivianos. Mientras la población aún lidia con los miles de vehículos dañados por el combustible de mala calidad, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ya ha advertido que el alza del petróleo, impulsada por la invasión de Israel- EEUU a Irán, forzará una revisión de los precios, exponiendo a la ciudadanía a una doble penalidad: pagar más por un producto que ha demostrado ser defectuoso.

La advertencia de YPFB: una revisión inevitable en junio

La puerta para un nuevo «gasolinazo» está oficialmente abierta. El vicepresidente de Operaciones de YPFB, Sebastián Daroca, explicó que, aunque el Decreto Supremo 5516 mantiene los precios fijos por seis meses, en junio se realizará una nueva evaluación que tomará en cuenta los costos internacionales.

«Evidentemente, ante una situación de incremento sustancial de precios internacionales, esa será una variable que va a tener que analizar el Ministerio de Hidrocarburos», afirmó Daroca en Radio Fides. «Esto tiene repercusión en los recursos que estamos presupuestando para la compra de combustibles», acotó.

Actualmente, tras la eliminación del subsidio, la gasolina especial cuesta Bs 6,96 por litro y el diésel, Bs 9,80. Un nuevo incremento agravaría aún más la presión económica sobre las familias y el sector productivo.

El impacto de la «guerra de Trump»: el barril de petróleo por las nubes

La justificación para esta futura alza se encuentra en la escalada de los precios internacionales del petróleo, un fenómeno directamente vinculado al conflicto en Medio Oriente, que muchos analistas atribuyen a las políticas exteriores de la administración de Donald Trump.

Tras los recientes ataques de Irán contra Israel, los mercados han reaccionado con nerviosismo:

  • El barril de Brent (referencia internacional) ya supera los $us 85.
  • El barril de WTI (referencia estadounidense) alcanzó los $us 79, su nivel más alto en más de un año.

Desde el inicio de la invasión Israel-EEUU, el Brent acumula una subida de más del 16%, una tendencia que impactará directamente en los próximos lotes de combustible que Bolivia importe.

La paradoja boliviana: pagar más por una gasolina que destruye motores

El anuncio de una futura subida de precios resulta especialmente indignante para la población boliviana, que viene de sufrir una «epidemia» de motores dañados por la mala calidad del combustible. La propia YPFB admitió haber distribuido gasolina «desestabilizada» y contaminada con goma y manganeso, un escándalo que el Gobierno intentó manejar con una cadena de versiones contradictorias: primero negaron el problema, luego culparon a la «gestión pasada» y finalmente denunciaron un «sabotaje».

A pesar de haber activado un seguro para cubrir las reparaciones, la desconfianza persiste. Los ciudadanos se enfrentan ahora a una paradoja perversa: no solo tuvieron que pagar más por un combustible sin subsidio que arruinó sus vehículos, sino que ahora se les advierte que deberán pagar un precio aún más alto por ese mismo producto de dudosa calidad.

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