Redacción Central/El Andaluz
Bolivia es gobernada de forma inconstitucional y digital luego de que el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara viajaran simultáneamente a Panamá, dejando un inédito vacío de poder que burla la línea de sucesión establecida en la Constitución Política del Estado. La insólita situación se sostiene en el polémico Decreto Supremo 5515, que permite al mandatario gobernar a distancia, mientras desde el Legislativo exigen que el presidente del Senado asuma el mando y, en un giro inesperado, el propio Lara —también desde el exterior— ofrece una tregua y pide diálogo a Paz.
Un vacío de poder que desafía la Constitución
La coincidencia de ambos mandatarios en Panamá —Paz para un foro de la CAF y Lara para la posesión de parlamentarios andinos— ha creado una situación sin precedentes que, según juristas y opositores, viola flagrantemente la Carta Magna.
El artículo 93 de la Constitución Política del Estado (CPE) es inequívoco al establecer la línea de sucesión presidencial. En caso de ausencia o impedimento del presidente, asume el vicepresidente. Si ambos están ausentes, la sucesión recae en el presidente de la Cámara de Senadores y, en última instancia, en el presidente de la Cámara de Diputados.
Ante la ausencia simultánea de Paz y Lara, la tarde de este miércoles senadores de la oposición exigieron que el presidente del Senado, Diego Ávila, sea posesionado como presidente interino del Estado para evitar la acefalía. Sin embargo, el Gobierno se ampara en el DS 5515, una norma que le permite a Paz ejercer sus funciones de manera remota, ignorando la sucesión presencial que manda la Constitución.
Desde Panamá, Lara pide diálogo y “autocrítica” a Paz
En un giro de 180 grados respecto a su discurso confrontacional, el vicepresidente Edmand Lara, también desde Panamá, extendió una rama de olivo al presidente Paz, invitándolo públicamente a un diálogo para resolver sus diferencias.
“Cuando tú digas, donde digas y a la hora que digas, este humilde servidor ahí estará presente. Si es necesario hacer una autocrítica, si es necesario conversar el tiempo que sea y resolver las diferencias, hagámoslo por Bolivia”, afirmó Lara en un video de TikTok.
Este sorpresivo llamado a la reconciliación contrasta radicalmente con sus declaraciones de diciembre, cuando se declaró “oposición” a un gobierno de “corruptos” y advirtió a Paz que lo “tendrá que soportar” durante cinco años. “Errar es de humanos, pero reconocer es de valientes. Si nos hemos equivocado, primero aceptemos nuestros errores”, exhortó ahora el vicepresidente.
El Decreto 5515: la maniobra para un “gobierno a distancia”
La actual crisis de gobernabilidad se sostiene sobre el controvertido Decreto Supremo 5515, una norma aprobada a inicios de año que habilita al presidente a gobernar mediante medios electrónicos cuando se encuentra en el exterior, limitando las funciones del vicepresidente a un rol meramente protocolar.
La norma fue duramente criticada por ser inconstitucional, ya que modifica por decreto una línea de sucesión establecida en la Carta Magna. Irónicamente, según ha sabido EL DEBER, el propio Edmand Lara, pese a sus cuestionamientos, habilitó su firma digital para cumplir funciones desde el extranjero, adaptándose al mismo mecanismo que públicamente critica.
Con el presidente y el vicepresidente fuera del país, Bolivia atraviesa un limbo institucional, gobernada de manera remota y al margen de lo que dicta su propia Constitución, mientras la fractura en la cúpula del poder oscila entre la confrontación abierta y los inesperados llamados a la conciliación.






