Mario Cossío denuncia «viejas prácticas» para inhabilitarlo mientras su pasado de corrupción lo persigue

Redacción Central/El Andaluz

Mario Cossío denuncia «viejas prácticas» para inhabilitarlo mientras su pasado de corrupción y el de su familia lo persiguen, en una conferencia de prensa donde el candidato a gobernador se victimizó, acusando a sus adversarios de intentar sacarlo de la carrera electoral por no cumplir con el requisito de residencia. Sin embargo, su discurso omite convenientemente las sentencias por corrupción en su contra y el encarcelamiento de su propio hermano, Pablo Cossío, por enriquecimiento ilícito con fondos de la piscina olímpica de Tarija.

La demanda de inhabilitación: Cossío se aferra a su estatus de «refugiado»

El nerviosismo se apoderó de la campaña de Camino Democrático al Cambio (CDC) tras difundirse una demanda de inhabilitación contra Mario Cossío. El recurso, presentado por el ciudadano Juan José Aramayo, argumenta que el candidato incumplió el requisito de residencia permanente de dos años en el departamento y que «introdujo información falsa» en su declaración jurada.

En una apresurada conferencia de prensa, Cossío calificó la acción como «malintencionada» y aseguró que cumple con la normativa. Su defensa se basa en una excepción del reglamento electoral para personas que estuvieron fuera del país en condición de refugiados, estatus que obtuvo en Paraguay.

«El reglamento establece claramente esta excepción», afirmó, pidiendo que se eviten presiones sobre el Tribunal Electoral y que se le permita competir. «Ya privaron en el pasado al ciudadano de elegir libremente. Hay que dejar que el voto se exprese», declaró, evocando su suspensión en 2010 para posicionarse nuevamente como una víctima del sistema.

El pasado que lo condena: sentencias por corrupción y familiares procesados

Mientras Cossío habla de «derechos políticos», convenientemente olvida mencionar su historial judicial, un pasado que lo vincula directamente con hechos de corrupción durante su gestión.

  • Sentenciado por la piscina olímpica: El propio Mario Cossío fue sentenciado a tres años de prisión por el caso de la piscina olímpica, una obra plagada de irregularidades.
  • Sentenciado por el camino Tojo–La Verdiguera: Recibió una segunda sentencia de dos años y medio de prisión por este otro caso de corrupción.
  • Hermano preso por enriquecimiento ilícito: Su hermano, Pablo Cossío, fue condenado a cuatro años de cárcel en el penal de Morros Blancos por enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado, complicidad y asociación delictuosa, precisamente en el caso de la piscina olímpica. Fue acusado de recibir 2,8 millones de bolivianos para influir en la obra.
  • Familia procesada por legitimación de ganancias ilícitas: En 2018, el Ministerio Público inició un juicio contra varios miembros de la familia Cossío por el presunto delito de «legitimación de ganancias ilícitas», bajo la sospecha de que sus bienes provenían de hechos de corrupción.

¿Víctima política o corrupción probada?

El candidato de CDC intenta construir una narrativa de persecución, afirmando que lucha contra un «régimen que restringe la participación». Sin embargo, los hechos demuestran que tanto él como su entorno familiar han sido procesados y sentenciados por delitos económicos graves, no por sus ideas políticas.

Su intento de victimización choca con un pasado documentado de corrupción que dejó obras paralizadas y un millonario daño económico al departamento. La demanda de inhabilitación, más allá de su resultado, ha servido para recordarle a Tarija el historial de un candidato que ahora pide una nueva oportunidad, olvidando las cuentas pendientes que dejó en su anterior gestión.

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