Desastre en YPFB: Audio revela que sabían de la «gasolina basura», la vendieron igual y ahora anuncian «aditivos» como solución

El desastre en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es total: sabían que vendían “gasolina basura” contaminada, la comercializaron igual y ahora, tras dañar miles de vehículos, pretenden solucionar la crisis añadiendo “aditivos” al combustible. Un audio filtrado por la red DTV revela cómo el gerente de Productos Derivados, Carlos Cuéllar Pinto, y su equipo planificaban una estrategia para mentirle al país y culpar a la “gestión pasada”, mientras informes de laboratorio, calificados como “fotocopias” por el presidente de YPFB, Yussef Akly, demostraban que la gasolina superaba en más del 300 % el nivel de goma permitido.

El audio de la infamia: “Vamos a decir que viene de la anterior gestión”

La prueba del encubrimiento es un audio revelado por DTV que expone la estrategia de YPFB para evadir su responsabilidad. En la grabación se escucha a Carlos Cuéllar Pinto, gerente de Productos Derivados e Industrialización, orquestando una campaña de desinformación.

“Vamos a decir que son cosas que vienen de la anterior gestión, producto de la anterior gestión, y vamos a emitir un comunicado”, se oye decir a Cuéllar.

En la conversación, en la que se menciona a otros cuatro altos funcionarios —Daniela Durán (abogada), José Flores (técnico), Diego Patiño (gerente de laboratorio de Palmasola) y Hugo Muñoz (director de comunicación)—, se planifica la narrativa para engañar a la población, demostrando que en YPFB existía pleno conocimiento de la contaminación antes de que estallara el escándalo.

La negación y las “fotocopias”: Akly subestima a la población

Frente a las pruebas presentadas, la reacción del presidente de YPFB, Yussef Akly, fue la negación y el descrédito. La red DTV difundió dos informes de laboratorio del 20 de enero que mostraban niveles de goma de hasta 16,4 %, cuando el límite permitido es del 5 %.

En lugar de ofrecer una explicación técnica, Akly descalificó los documentos. “Lamentablemente, con una fotocopia o algunos reportes se trata de confundir a la población de manera tendenciosa”, afirmó, en una declaración que fue calificada como un insulto a la inteligencia de los bolivianos.

“¿También son ‘fotocopias’ los negociados y el sobreprecio que estamos pagando?”, cuestionó DTV, subrayando la forma en que se maneja la estatal petrolera. Cuando se le consultó sobre el audio, Akly se limitó a responder: “No lo he escuchado”.

Del encubrimiento al “sabotaje” y el blindaje político

Mientras sus propios gerentes admitían el problema y planeaban cómo ocultarlo, el presidente Rodrigo Paz lanzó la teoría del “sabotaje”. “La gasolina sale limpia de un punto y llega contaminada a otro; es un sabotaje”, declaró, sugiriendo un “ataque certero” en época electoral.

Esta narrativa de conspiración se complementó con un blindaje político en la Asamblea Legislativa. Cuando el vicepresidente Edmand Lara intentó censurar al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, por la “gasolina basura”, legisladoras afines a Samuel Doria Medina y Luis Fernando Camacho paralizaron la sesión, evitando que se vote la censura.

Con un gerente que admite la contaminación, un presidente de YPFB que desacredita las pruebas, un jefe de Estado que denuncia sabotaje y aliados en el Legislativo que impiden la fiscalización, el Gobierno se enreda en sus propias contradicciones, dejando a miles de ciudadanos con sus motores dañados y una sola certeza: les vendieron “gasolina basura” a sabiendas.

Redacción Central/El Andaluz

El desastre en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es total: sabían que vendían “gasolina basura” contaminada, la comercializaron igual y ahora, tras dañar miles de vehículos, pretenden solucionar la crisis añadiendo “aditivos” al combustible. Un audio filtrado por la red DTV revela cómo el gerente de Productos Derivados, Carlos Cuéllar Pinto, y su equipo planificaban una estrategia para mentirle al país y culpar a la “gestión pasada”, mientras informes de laboratorio, calificados como “fotocopias” por el presidente de YPFB, Yussef Akly, demostraban que la gasolina superaba en más del 300 % el nivel de goma permitido.

El audio de la infamia: “Vamos a decir que viene de la anterior gestión”

La prueba del encubrimiento es un audio revelado por DTV que expone la estrategia de YPFB para evadir su responsabilidad. En la grabación se escucha a Carlos Cuéllar Pinto, gerente de Productos Derivados e Industrialización, orquestando una campaña de desinformación.

“Vamos a decir que son cosas que vienen de la anterior gestión, producto de la anterior gestión, y vamos a emitir un comunicado”, se oye decir a Cuéllar.

En la conversación, en la que se menciona a otros cuatro altos funcionarios —Daniela Durán (abogada), José Flores (técnico), Diego Patiño (gerente de laboratorio de Palmasola) y Hugo Muñoz (director de comunicación)—, se planifica la narrativa para engañar a la población, demostrando que en YPFB existía pleno conocimiento de la contaminación antes de que estallara el escándalo.

La negación y las “fotocopias”: Akly subestima a la población

Frente a las pruebas presentadas, la reacción del presidente de YPFB, Yussef Akly, fue la negación y el descrédito. La red DTV difundió dos informes de laboratorio del 20 de enero que mostraban niveles de goma de hasta 16,4 %, cuando el límite permitido es del 5 %.

En lugar de ofrecer una explicación técnica, Akly descalificó los documentos. “Lamentablemente, con una fotocopia o algunos reportes se trata de confundir a la población de manera tendenciosa”, afirmó, en una declaración que fue calificada como un insulto a la inteligencia de los bolivianos.

“¿También son ‘fotocopias’ los negociados y el sobreprecio que estamos pagando?”, cuestionó DTV, subrayando la forma en que se maneja la estatal petrolera. Cuando se le consultó sobre el audio, Akly se limitó a responder: “No lo he escuchado”.

Del encubrimiento al “sabotaje” y el blindaje político

Mientras sus propios gerentes admitían el problema y planeaban cómo ocultarlo, el presidente Rodrigo Paz lanzó la teoría del “sabotaje”. “La gasolina sale limpia de un punto y llega contaminada a otro; es un sabotaje”, declaró, sugiriendo un “ataque certero” en época electoral.

Esta narrativa de conspiración se complementó con un blindaje político en la Asamblea Legislativa. Cuando el vicepresidente Edmand Lara intentó censurar al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, por la “gasolina basura”, legisladoras afines a Samuel Doria Medina y Luis Fernando Camacho paralizaron la sesión, evitando que se vote la censura.

Con un gerente que admite la contaminación, un presidente de YPFB que desacredita las pruebas, un jefe de Estado que denuncia sabotaje y aliados en el Legislativo que impiden la fiscalización, el Gobierno se enreda en sus propias contradicciones, dejando a miles de ciudadanos con sus motores dañados y una sola certeza: les vendieron “gasolina basura” a sabiendas.

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