Redacción Central/El Andaluz

YPFB inicia esta semana el pago de compensaciones a 2.634 personas afectadas por la gasolina desestabilizada, en un intento por cerrar la crisis que ha dañado miles de vehículos en todo el país. El presidente de la estatal petrolera, Yussef Akly, anunció que este primer grupo, que ya completó su registro, comenzará a recibir los pagos vía transferencia bancaria. Sin embargo, al mismo tiempo, la autoridad intentó minimizar la magnitud del problema, asegurando que los casos fueron «puntuales» y que el «efecto es bastante bajo» en proporción al parque automotor nacional.

El inicio de los pagos: un proceso lento y burocrático

Tras dos semanas de haber habilitado el Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (SREC), YPFB finalmente comenzará a desembolsar las compensaciones. De los 10.874 reclamos recibidos hasta la fecha, solo 2.634 han logrado completar el proceso de presentación de respaldos y serán los primeros en ser beneficiados.

«Tenemos el inicio de los pagos esta semana. De los que concluyeron el registro de daños, los 2.634 serán los primeros en ponerse en condición para recibir estas compensaciones», señaló Akly.

El presidente de YPFB explicó que el monto de la compensación «no es uniforme», sino que dependerá de una evaluación técnica que considerará el tipo de vehículo y el nivel de afectación, buscando una «compensación justa». Los pagos se realizarán mediante transferencias a cuentas del Banco Unión.

Minimizando la crisis: «efecto bastante bajo»

A pesar de haber recibido casi 11.000 reclamos, la narrativa de YPFB se ha centrado en minimizar el impacto de la crisis. Yussef Akly insistió en que se trató de «situaciones específicas y de alcance limitado».

«El efecto es bastante bajo en proporción a todo el parque automotor», aseguró en conferencia de prensa, en un claro intento de transmitir tranquilidad y recuperar la confianza de la población.

Esta postura, sin embargo, choca con la percepción de los transportistas y mecánicos, quienes han calificado la situación como una «epidemia» de motores dañados que ha saturado los talleres en varias ciudades del país.