Redacción Central/El Andaluz

El Gobierno ha reducido los actos del Día del Mar a «breves ceremonias» en los colegios, mientras Chile, bajo el mando de José Antonio Kast, cava zanjas en la frontera y desprecia a Bolivia con una política de hostilidad. En un giro que refleja una alarmante falta de firmeza, el Ministerio de Educación ha instruido una conmemoración de bajo perfil, justo cuando el país vecino responde a los gestos de «amistad» del presidente Rodrigo Paz con un muro y una militarización que han sido calificados como un «maltrato» a la dignidad nacional.

Actos «breves» para una herida profunda

A través del instructivo INST/VER Nro. 12, el Ministerio de Educación ha ordenado que la conmemoración del 23 de marzo se limite a «actos cívicos breves» al inicio de la jornada escolar. La disposición, que busca «garantizar la continuidad de las actividades académicas», prioriza el cumplimiento de los 200 días de clase por sobre una jornada de reflexión cívica profunda. Esta decisión de mantener un bajo perfil contrasta con la tradición histórica del país y se produce en el peor momento posible, cuando la afrenta desde el otro lado de la frontera es más visible que nunca.

El «maltrato de hostilidad y enemistad» de Kast

La respuesta de Bolivia se da frente a una agresiva política fronteriza del nuevo presidente chileno. Las primeras acciones de José Antonio Kast, un declarado admirador de la dictadura de Pinochet, han sido recibidas en Bolivia como un insulto. El expresidente Jorge «Tuto» Quiroga fue contundente al calificar el cavado de zanjas como un acto de desprecio. «Hemos vivido con Chile regidos por el Tratado de Paz y Amistad. El arranque del Gobierno de Chile se ha sentido como un maltrato de hostilidad y enemistad», sentenció. Quiroga calificó la política chilena de «absolutamente contradictoria», ironizando que pretenden «integrarse con zanjas». Esta postura hostil es la respuesta directa a los gestos de «buena voluntad» del presidente Rodrigo Paz, quien asistió a la posesión de Kast y habló de «construir un gran futuro».

Un gobierno que baja los brazos

La combinación de actos cívicos reducidos en Bolivia y la construcción de muros en Chile envía una señal preocupante: la de un gobierno que parece bajar los brazos. Mientras se instruye a los estudiantes a cantar la Marcha Naval en ceremonias de trámite, al otro lado de la frontera se consolida una política de fortificación que desprecia la historia y la reivindicación boliviana. La decisión de minimizar la conmemoración, lejos de ser un simple ajuste administrativo, es interpretada por muchos como un gesto de resignación frente a un vecino que, una vez más, responde al diálogo con muros y al anhelo de mar con zanjas en el desierto.