Redacción Central/El Andaluz
Las filas por gasolina persisten en Santa Cruz, La Paz, Tarija y la escasez ya está retrasando la capacitación de jurados electorales, a menos de 20 días de las elecciones subnacionales. Mientras YPFB intenta paliar la crisis con la importación de emergencia de dos millones de litros desde Argentina y la aplicación de «aditivos de shock», la realidad en las calles es de colas de hasta cinco cuadras, surtidores cerrados y una creciente incertidumbre que ha obligado al Tribunal Electoral Departamental (TED) a comprar gasolina «revendida» para poder cumplir con su cronograma.
El calvario diario: «Haces cola en vano»
La paciencia de los conductores cruceños se ha agotado. «Estamos en 2026, se supone que en teoría tenemos nuevo Gobierno, nuevo plan de acción. Es una irresponsabilidad. No es la primera vez, es la cuarta vez que no hay gasolina», denunció un usuario a EL DEBER tras esperar horas en una fila de cinco cuadras en un surtidor de YPFB.
El drama se repite en toda la ciudad. Los conductores lamentan que no hay certeza sobre los horarios de abastecimiento y que, en muchos casos, «uno hace cola en vano». La situación ha llegado al extremo de que muchas personas pasan la noche en sus vehículos, esperando que llegue el combustible a las 8 de la mañana. «Es impensable el perjuicio para toda la población», afirmó otro afectado.
La crisis golpea la democracia: el TED, sin gasolina para capacitar
La escasez de combustible ha trascendido lo cotidiano y ya está impactando en el proceso democrático. El vocal del Tribunal Electoral Departamental (TED) de Santa Cruz, Manfredo Bravo, lamentó que la capacitación de los 53.000 jurados electorales avanza «de regular a bien» debido a las dificultades logísticas.
«Ayer hemos tenido problemas con el abastecimiento de combustible y eso genera retraso en el proceso», señaló Bravo. La situación es tan crítica que el TED ha tenido que recurrir a medidas desesperadas: «Estamos comprando gasolina revendida, la cara».
El vocal informó que están buscando una reunión urgente con la ANH y YPFB para garantizar un suministro mínimo que les permita desplegar a sus 250 facilitadores por las 33 rutas diseñadas. «Habrá que desplazar los vehículos con bidones grandes para reponer el combustible en trayectos que son largos», adelantó.
La solución de YPFB: «tratamiento de shock» con aditivos
Frente a la crisis, YPFB ha anunciado dos medidas. Por un lado, la importación de emergencia de dos millones de litros de gasolina desde Argentina. Por otro, la aplicación de aditivos en un «tratamiento de shock» de tres semanas para, según ellos, «limpiar» los motores dañados por la «gasolina desestabilizada».
El vicepresidente de Operaciones, Sebastián Daroca, aseguró que han estimado «unas 100 horas para que los motores en condiciones graves se limpien totalmente». Sin embargo, esta solución técnica no aborda el problema de fondo: la falta de producto en los surtidores.
Mientras el Gobierno atribuye la sobredemanda a una supuesta «buena calidad» del combustible, y con la amenaza latente de un alza internacional del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, los ciudadanos de a pie siguen pagando el precio de una crisis de abastecimiento que, lejos de solucionarse, ahora pone en riesgo hasta las elecciones.
