Redacción Central/El Andaluz

La reestructuración del gabinete del presidente Rodrigo Paz, que redujo el número de ministerios de 14 a 12 y reemplazó a figuras clave como el ministro de la Presidencia y el canciller, lejos de disipar las críticas abrió un nuevo debate sobre la capacidad del Gobierno para enfrentar la crisis económica y social.

Durante el programa “LA Radio TV Edición Tarde” de la Red Nacional TVA, el analista jurídico y político Andrés Delgadillo sostuvo que los cambios responden más a ajustes administrativos que a una verdadera estrategia política para fortalecer al Ejecutivo.

Según Delgadillo, la salida de José Luis Lupo estaría relacionada con la compleja posición política que mantenía debido a su cercanía con Samuel Doria Medina. Afirmó que Lupo buscaría mantenerse dentro de la estructura gubernamental y calificó como unas «vacaciones pagadas» una eventual designación ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Para el analista, el nuevo gabinete carece de figuras con peso político capaces de sostener la gobernabilidad. «Reducir por reducir no tiene lógica», afirmó, señalando que el Gobierno eliminó ministerios sin presentar una estrategia que fortalezca la gestión pública.

Uno de los aspectos más cuestionados fue la desaparición del Ministerio de Planificación. Desde su perspectiva, eliminar esa cartera refleja precisamente la ausencia de un proyecto de desarrollo nacional. «Dejar a Bolivia sin Ministerio de Planificación es una muestra de que no existe planificación», sostuvo.

Delgadillo también criticó la transformación del Ministerio de Culturas y Turismo, indicando que convertir el área turística en una simple agencia constituye únicamente un cambio administrativo sin impacto estructural.

En su evaluación política, aseguró que el Gobierno continúa sin un proyecto de país. «Rodrigo sigue siendo un gobierno sin proyecto político ni programa. Lo que vendrá en los siguientes meses es más del circo político al que nos ha acostumbrado el presidente», manifestó.

El analista consideró además que existe una débil coordinación entre los ministerios, los cuales —a su juicio— no cumplen el papel de articuladores políticos dentro del Ejecutivo. Añadió que el Presidente se beneficia de una ciudadanía que actualmente muestra menor participación política y escasa capacidad de fiscalización.

«Estamos transitando por una de las sociedades más desconectadas de la política. Son más pacientes, menos politizadas; falta pensamiento crítico y lamentablemente estamos adormecidos», afirmó.

Respecto al discurso oficial sobre el desmantelamiento del aparato estatal heredado del Movimiento al Socialismo (MAS), Delgadillo puso en duda esa narrativa y lanzó interrogantes sobre la permanencia de antiguos operadores políticos dentro del Gobierno, mencionando específicamente a Manuel Canelas y Walter Chávez.

El analista también cuestionó la gestión territorial del Presidente. A pesar de que Rodrigo Paz se identifica como tarijeño, sostuvo que mantiene una visión centralista y criticó la falta de medidas para reducir los costos de transporte hacia Tarija, utilizando ese ejemplo para cuestionar el compromiso del Gobierno con las regiones.

Finalmente, Delgadillo afirmó que la anunciada reducción del Estado no estuvo acompañada por una disminución del gasto público. Señaló que cerca del 60% de los recursos públicos continúan destinándose al pago de sueldos y salarios y cuestionó que gobernaciones y alcaldías mantengan estructuras burocráticas sobredimensionadas.

En su criterio, la reforma administrativa impulsada por el Ejecutivo no modifica el problema de fondo: un aparato estatal que continúa privilegiando el gasto corriente antes que la inversión y que, en muchos casos, sigue funcionando como una estructura destinada a generar empleo político antes que eficiencia en la gestión pública.