Redacción Central/El Andaluz

A pesar de que el precio internacional del petróleo superó la barrera de los 100 dólares por barril a raíz del conflicto bélico en Medio Oriente, el gobierno del presidente Rodrigo Paz garantizó que el precio de los combustibles en Bolivia se mantendrá inalterable. Las máximas autoridades del área económica y energética descartaron un nuevo incremento tarifario, apostando por estrategias financieras y un endurecimiento de la lucha contra el contrabando para sostener el mercado interno.

Estrategias financieras y lucha contra el contrabando

El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, fue el encargado de enviar un mensaje de certidumbre al país frente a la especulación generada por la crisis global.

“Lo importante es primero asegurar a la población que vamos a mantener el precio, no hay ningún problema”, enfatizó Medinaceli en declaraciones a la Red ERBOL. Aseguró que, aunque algunos analistas sugieren ajustar los precios, el Gobierno no afectará el bolsillo del consumidor final.

Para lograr sostener estos precios frente al encarecimiento de las importaciones, el titular de Hidrocarburos adelantó dos frentes de acción:

  1. Lucha frontal contra el contrabando: Se identificarán y atacarán las regiones fronterizas o zonas donde se registren consumos de combustible anormalmente altos.
  2. Estrategias financieras: El gabinete económico está diseñando mecanismos internos para absorber el impacto del alza internacional sin trasladarlo a la población.

Un impacto “coyuntural”, no estructural

Desde la Casa Grande del Pueblo, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, respaldó esta postura, confirmando que el Ejecutivo no ha analizado, bajo ninguna circunstancia, un incremento en los carburantes.

Lupo reconoció que la guerra en el Golfo ha provocado un “incremento imprevisto” que afecta a todos los países, pero recalcó que se trata de un factor externo momentáneo. “No se ha evaluado porque entendemos que es un tema coyuntural producto de la guerra, no es un tema estructural del mercado o del petróleo como tal”, explicó.

Esta visión es compartida por el Ministerio de Economía, cuyo titular advirtió días atrás que sería “irresponsable” subir el precio de la gasolina o el diésel basándose en fluctuaciones temporales en las que el barril llega a 110 o 120 dólares.

Cabe recordar que, a fines del año pasado, la administración de Rodrigo Paz eliminó la subvención general, fijando el litro de gasolina en Bs 6,96 y el diésel en Bs 9,80. El decreto vigente estipula que estos valores estarán congelados durante un lapso de seis meses, periodo tras el cual se realizará una evaluación técnica del mercado internacional.

Nueva agenda legislativa: socialización de leyes estratégicas

En paralelo a la contención de la crisis energética, el Gobierno alista una ambiciosa agenda normativa. El ministro José Luis Lupo anunció que esta semana arrancará la socialización simultánea de proyectos de ley prioritarios en hidrocarburos, energía, minería e inversiones.

La estrategia del Ejecutivo busca evitar fracasos parlamentarios o conflictos sociales por falta de información. “No queremos correr ningún riesgo de tener una ley perfectamente elaborada, pero no aprobada o no comprendida adecuadamente”, justificó Lupo.

El Gobierno descartó enviar un paquete cerrado de leyes; en su lugar, se instalarán mesas de trabajo interministeriales con la Asamblea Legislativa, gremios y la sociedad civil para debatir norma por norma. El objetivo oficial es lograr las primeras aprobaciones durante el mes de abril, sin forzar los tiempos de debate.