Redacción Central/El AndaluzLa «rosca parlamentaria» ha acorralado al senador Nilton Condori y ahora busca suspenderlo, tras notificarlo con dos procesos por faltas «gravísimas» en la Comisión de Ética por haberlos llamado «vagos» y «delincuentes».La cacería contra el legislador, que se atrevió a proponer una reducción salarial de 23.000 a 10.000 bolivianos, es liderada por sus propios colegas de alianza y por el director departamental de Educación de La Paz, en una clara represalia por haber expuesto sus privilegios.Lejos de retroceder, Condori los desafió: «Seguiré diciendo que son delincuentes políticos».La notificación: dos procesos por faltas «gravísimas»La guerra que Nilton Condori desató en enero, al proponer una drástica reducción salarial, ha llegado a su punto más álgido. Este miércoles, el senador fue notificado por la Comisión de Ética del Senado con dos procesos por presuntas «faltas gravísimas», que incluyen «agredir física o psicológicamente» y «manifestar conductas agresivas que dañen la dignidad de las personas».La denuncia fue presentada por sus propias colegas, las senadoras Ana Karina Velasco, José Sánchez y Paola López Zeballos, y por Basilio Pérez, director departamental de Educación de La Paz. El objetivo, según Condori, es claro: sacarlo de la Asamblea.«Me van a suspender, eso no es de extrañar. En Bolivia, a los rebeldes y críticos siempre les hacen esto. Seguramente en un mes ya no seré senador; que lo hagan porque no tengo miedo», sentenció Condori, asegurando que volverá a su gremio de profesor, pero que la represalia solo le dará «más fuerza» para seguir batallando.El origen del conflicto: tocar los privilegios de la «casta»La persecución contra Condori no es por una agresión física, sino por haber cometido el «pecado» de tocar el bolsillo y los privilegios de la clase política. En enero, el senador declaró a la red ERBOL que no era «justo» que los asambleístas ganen 23.000 bolivianos «sin hacer nada».Esa declaración le valió el reproche inmediato de sus colegas. «Me reclamaron y lo lamento. Cuando uno ataca sus privilegios, creo que saltan rapidito», denunció en ese entonces. Relató cómo el senador José Manuel Ormachea lo increpó («¿Cómo vas a decir que no hago nada?»), mientras otro le decía: «Nos afectas los privilegios; más bien debías pedir que nos suban el sueldo».La ruptura con Samuel: «No es mi jefe. Los delincuentes tienen jefe»La presión también vino desde la cúpula de su propia alianza. El líder de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, le exigió públicamente que se retractara por haber sugerido «cerrar la Asamblea Legislativa» si no se bajaban los sueldos, amenazándolo con un proceso disciplinario.La respuesta de Condori fue una declaración de independencia total: «No es mi jefe. Los delincuentes tienen jefe. Yo soy senador del pueblo».«No tengo jefes políticos. Yo pienso, tengo cerebro. Felipe Quispe decía: ‘carajo, hay que discutir de cerebro a cerebro’. Yo no me humillo», afirmó, rompiendo públicamente con quien lo invitó a ser candidato.Acorralado por su propia alianza, por la burocracia educativa y por una Comisión de Ética que parece actuar por consigna, Nilton Condori se enfrenta a una suspensión casi segura. Su caso expone la podredumbre de un sistema político que no tolera la crítica interna y que prefiere silenciar a quien denuncia sus privilegios antes que debatir una reducción salarial que la ciudadanía aplaude. Navegación de entradasYPFB inicia pago a 2.634 afectados por gasolina desestabilizada y minimiza el impacto de la crisis La Red Observa Bolivia desplegará más de 1.603 observadores a nivel nacional en el proceso electoral de las Elecciones Subnacionales 2026.