Redacción Central/El Andaluz
De forma inconstitucional, un ministro «puesto a dedo» ha asumido las funciones de un vicepresidente electo por el pueblo, en una maniobra con la que el presidente Rodrigo Paz ha vaciado de poder a Edmand Lara, dejándolo como una figura decorativa. A través del Decreto Supremo 5552, Paz le ha quitado a la Vicepresidencia gran parte de su presupuesto y atribuciones, transfiriéndolos al ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, excandidato vicepresidencial de Samuel Doria Medina, quien ahora controlará áreas que, por mandato constitucional, le corresponden a Lara.
Un vicepresidente bajo las órdenes de un ministro «a dedo»
La reacción del vicepresidente Edmand Lara fue inmediata y contundente. Denunció que el decreto «destroza» la estructura de la Vicepresidencia y lo subordina a un funcionario que no fue elegido por voto popular.
«Hoy relegan al vicepresidente (…) y me ponen bajo la dependencia del ministro José Luis Lupo, un ministro puesto a dedo y no electo por voto democrático como ha sido mi persona», afirmó Lara en una declaración pública.
El Decreto 5552 es explícito: aunque la Vicepresidencia conserva algunas funciones legislativas, todo su aparato administrativo, contable, de personal y de ejecución de proyectos pasa a depender de otros ministerios, principalmente del de la Presidencia, a cargo de Lupo.
La venganza por denunciar la corrupción en YPFB
Para el vicepresidente, esta movida es una represalia directa por sus denuncias de corrupción. Lara aseguró que esta decisión se debe a la denuncia penal que formalizó contra el presidente de YPFB por un presunto sobreprecio de 12 millones de dólares.
«Estas medidas se deben a la denuncia que hice contra YPFB por los hechos de corrupción que fiscalicé», afirmó, advirtiendo que este «abuso de poder» es un peligroso precedente. «Mañana será la Asamblea Legislativa, después será el Órgano Electoral, después será el Poder Judicial», alertó.
El «súper ministro»: Lupo acumula poder
Con el nuevo decreto, José Luis Lupo, quien fuera candidato a la vicepresidencia por Unidad Nacional de Samuel Doria Medina, se convierte en un «súper ministro» con un poder sin precedentes. A través del Ministerio de la Presidencia, ahora controlará:
- Todo el personal administrativo de la Vicepresidencia.
- Las unidades de auditoría interna y lucha contra la corrupción.
- Todos los procesos judiciales y administrativos en los que la Vicepresidencia sea parte.
Además, otros ministerios absorberán proyectos clave que antes estaban bajo la tuición de Lara, como el Centro de Investigaciones Sociocomunitarias (CIS) y la Dirección de Planificación Geoespacial. En la práctica, el vicepresidente ha sido despojado de su capacidad de gestión y de su presupuesto, en una acción que él mismo califica como un atentado a la democracia y a la Constitución. «Nadie puede estar por encima de la Constitución Política del Estado», sentenció, llamando al pueblo a estar en alerta.






